El tabaco y la cerveza

Por Editor, 05/06/2018 - 10:15
Un tabaco y una cerveza

Con un mercado global que se sitúa alrededor de los 1,93 millones de hectolitros al año, la cerveza es, y por mucho, la bebida alcohólica más popular del planeta; la amplia variedad de matices que muestra su actual oferta, fruto de un rodaje de milenios por los paladares de la humanidad, le permite satisfacer hoy día el gusto de prácticamente cualquier persona, sin importar dónde ésta se encuentre, la hora del día… o de la noche.

Así es, la cerveza está en todos lados, forma parte del imaginario colectivo en gran parte de la sociedad moderna, y hoy por hoy se integra plenamente dentro de su ordinaria cotidianidad; ya en ello se observa una coincidencia obvia con el tabaco, por lo que no resulta extraño, para nada, el retrato de algún apasionado fumador acompañando el humo del momento con una burbujeante cerveza.

¿Cómo entran los cigarros de alta gama dentro de este contexto? Pues bien, es justo decir que este es un terreno no exento de polémica, tanto así que es imposible pasar por alto que un sector del público consumidor se resiste a este maridaje, alegando que el mismo solo podría resaltar las notas amargas de las partes encontradas, solapando con este sabor al resto de los detalles interesantes que en teoría deberían dar personalidad a cada una. Pero como en temas de gustos el torbellino de pasiones arropa cualquier argumento, ante esta última posición se levanta otro grupo no menos numeroso, donde en efecto se celebran activamente los derroteros de esta comunión, particularmente en tiempos cálidos y casi siempre tratando de preservar (en lo posible) un simple mandamiento: “oscuro-con-oscuro y claro-con-claro”, que básicamente busca casar los cigarros de fortaleza suave con cervezas de cuerpo ligero, juntando en contrapartida a los de mayor intensidad con una bebida así mismo más acuerpada. De allí que se haya hecho más o menos popular el hacer pairing de cigarros “capa clara” con cervezas tipo Ale (o incluso IPA si se trata de piezas sometidas a procesos de envejecimiento), así como también es común el observar como ligas “Maduro” son matizadas con espumantes del tipo Stout.

La diversificación (y masificación) que se ha visto, particularmente en estos últimos 10 años, de las siempre cuidadas propuestas que surgen de las factorías artesanales, ha supuesto un plus de calidad en este juego, superando la tradicional oferta de las cervezas con mayor presencia en el mercado, para sumar una mayor cantidad de elementos de donde poder experimentar con verdadero criterio.

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