La Ceniza

Por Editor, 07/25/2016 - 06:34
Sin exhibicionismos, solo parte de la experiencia.

Muchos aficionados del mundo de los puros ponen especial cuidado a la manera como se va desarrollando la ceniza en el cigarro mientras éste es consumido; a primera vista pareciera un ritual pretencioso y exhibicionista, pero realmente es mucho lo que la ceniza puede develarnos, no solo del cigarro en si mismo, sino también de la manera como éste está siendo fumado.

Una ceniza compacta, que no se está desprendiendo todo el tiempo, sino que cuando cae lo hace en poderosos bloques, es una señal bastante segura de que se trata de un cigarro de tripa larga, compuesta de medias hojas completas de tabaco y no de picadura; la picadura genera casi siempre una ceniza más floja, dispuesta a dispersarse a la menor provocación; un tabaco hecho a mano tiende igualmente a ser más estable que uno de producción mecanizada, y por otra parte, una hoja de calidad siempre dará una ceniza más densa de lo normal, propiciando su acumulación en la punta del cigarro. Es importante recalcar aquí que por mejor que el cigarro sea, la ceniza será inevitablemente más volátil si el quemado es desparejo o en diagonal, igualmente si el cigarro se ha apagado muchas veces o si las inhalaciones son en exceso frecuentes; constituyéndose así en un testimonio ideal para dar fe, más allá la buena construcción y la correcta combustión del puro, sobre la buena técnica y la destreza del fumador.

Hay quien opina que el color de la ceniza indica así mismo la calidad del suelo donde fue cultivada la planta, siendo que un color más claro estaría revelando una composición rica en nutrientes, que daría pie a su vez a sabores más complejos.

¿Cuándo es el momento entonces para liberar la ceniza? Un buen fumador conoce el punto exacto en el que la ceniza está a punto de caer, ello lo protege de situaciones incómodas como de residuos que caen en la ropa, en los muebles o en el suelo; no tiene sentido estar golpeteando el cigarro contra el cenicero todo el tiempo, como si fuera un cigarrillo, ello daría la impresión de un cierto nerviosismo que no se corresponde con la calma que debe dar contexto a la fumada, si un leve toquecito no basta para que se desprenda la ceniza, lo que hay que hacer es seguir fumando tranquilamente, con la ceniza y todo; ella no interferirá ni el quemado ni el sabor.

(Foto: @sayidre)